El Amor como Categoría Ontológica y Ética: Jehová como Fuente, el Ser Humano como Reflejo Introducción En las últimas décadas, el concepto de amor ha experimentado una expansión notable en el discurso público. Se invoca en ámbitos terapéuticos, espirituales, culturales y mediáticos con una frecuencia que contrasta, paradójicamente, con la escasa precisión conceptual con la que suele emplearse. Expresiones como “ser amor”, “vibrar en amor” o “amarse por encima de todo” revelan una tendencia contemporánea a interiorizar el amor como atributo autosuficiente del individuo. Sin embargo, una lectura rigurosa del texto bíblico ofrece una estructura conceptual diferente. La Escritura no presenta al ser humano como amor en sentido esencial, sino que reserva esa categoría a Jehová. El hombre aparece, más bien, como sujeto capaz de recibir, aprender y reflejar dicho amor mediante una praxis moral concreta. El presente ensayo propone analizar esta distinción entre fuente y reflejo, sostenien...
Ciencia, Fe y Humildad: por qué toda persona vive desde una apuesta Vivimos en una época que se considera racional, aunque muchas veces solo cambió de ídolos. Se repite con orgullo que ya no se cree en dogmas, que la ciencia reemplazó a la fe y que la modernidad dejó atrás antiguas supersticiones. Sin embargo, una observación más profunda revela algo distinto: el ser humano nunca deja de creer. Solo modifica el objeto de su confianza. Toda persona necesita un eje. Nadie vive sin un principio rector, sin una idea de fondo que organice prioridades, decisiones y sacrificios. Algunos lo llaman dinero, prestigio, placer, poder o ideología. Otros reconocen a Jehová como ese centro legítimo. Cambian las palabras; no cambia la estructura humana. Siempre hay algo ocupando el lugar principal. La Biblia advierte precisamente sobre eso: “Donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón.” — Mateo 6:21 Es decir, aquello que más valoramos termina gobernando nuestra vida. Por eso resulta ins...